Mermelada de Fresa baja en azúcar

Una mermelada casera es imposible que pierda la batalla frente a una industrial, sabes lo que lleva de principio a fin y a nuestro favor es...

Una mermelada casera es imposible que pierda la batalla frente a una industrial, sabes lo que lleva de principio a fin y a nuestro favor está que podemos controlar la cantidad de azúcar que contiene. Hay muchas razones por las que debemos disminuir su ingesta, pero todo se reduce a una cosa: por salud. Esta mermelada te gustará porque podrás desayunarla todos los días sin terminar con esa sensación empalagosa y porque sabrás que estás consumiendo calidad.


Aún estamos en temporada de fresas por lo que podemos conseguirlas a buen precio, en el momento que las compré estaban a 3€ la caja de 2 Kg. es decir a 1,50€ el Kg. No pude dejar escapar esta oferta así que me hice con dos cajas y salí la mar de contenta del súper.


Las cantidades que pongo son la mitad de lo que yo hice porque entiendo que muchas personas no serán tan antojadas como yo. El azúcar blanco puedes cambiarlo por azúcar morena, por panela rallada e incluso por stevia (mira la tabla de equivalencias de peso del fabricante), sólo recuerda que si usas el azúcar moreno o la panela el resultado será más oscuro por el color que aportan pero el sabor será igualmente delicioso. El agente espesante que uso es el agar agar que se suele usar a razón de 3 gr. por cada kilo de fruta, esto te lo digo como un dato en caso de que quieras preparar otra cantidad... ahora si, vamos con la receta.


Ingredientes:
- 1325 gr. de fresas limpias y cortadas en cuartos
- 200 gr. de azúcar de tu elección
- 3 gr. de agar agar en polvo (1 cdta.)
- zumo de 1 limón
- 1 vaina de vainilla (opcional)

Mezcla en un recipiente (que tenga tapa hermética) las fresas con el azúcar, el zumo de limón y el contenido de la vaina de vainilla en caso de que la uses (aquí Javi nos enseña cómo abrirla), tapa y reserva en el frigorífico toda la noche. Al día siguiente vierte las fresas en una olla y cuece a fuego alto removiendo constantemente, cuando rompa a hervir baja a fuego medio y cocina durante 40 minutos, mezcla de vez en cuando para evitar que se peque al fondo. Pasado el tiempo las fresas se habrán deshecho hasta quedar casi como un puré, retira del fuego y espolvorea poco a poco (lo más fino posible) el agar agar, mézclalo muy bien y verás cómo empieza a espesar casi de inmediato, cuando lo tengas bien incorporado vierte la mermelada en botes de cristal esterilizados. Puedes llevarlos a baño de maría para garantizar que dure más tiempo o si sabes que lo comerás casi de inmediato lleva los botes a la nevera una vez que haya enfriado la mermelada.


El color de la mermelada es brillante, la textura la ideal: no se cae de la cuchara y se extiende suavemente, la hemos disfrutado hasta con yogur, pero sin duda le vendría de maravilla a un bizcocho, unas galletas, helado o una rica tarta de queso.


¡Buen Provecho!

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